Perseguidera Dmente

jueves, 25 de agosto de 2011

El Cofre Damasquino: Agredido Ali Ferzat



No puedo menos que invitarles, con horror, a leer esta entrada del blog amigo:
El Cofre Damasquino: Agredido Ali Ferzat: Mientras conducía su coche por la céntrica plaza damascena de “Omawiyyin”, Alí Ferzat fue parado por unos encapuchados...

Ya hablaremos sobre esto, Bashir...

martes, 12 de julio de 2011

Con tinta sangre del corazón

Como de niña era asmática, mis juegos o eran calmados o no eran, según decía mi alarmada madre... Claro que ella no contaba con que “muchacho solo inventa mucho”: cuando andaba en parvada, es que no me daba pero ni calor, como todo niño. De todas maneras y por si acaso, mamá, sabia como toda madre, me compró libros. Lo que ella no sabía es que mi tío Gonza y yo ya habíamos complotado y en cada visita a su casa en Cagua, intercambiábamos una bolsa cada vez más grande, con el mejor contrabando del mundo: letras. Así pues, se regó la especie de que a Zoilita le gustaba leer y en cada cumpleaños, navidad o puente que se resbalara, los 6 tíos, los abuelos, simpatizantes, amigos y demás deudos, se presentaban con un libro y el lacito de rigor, bajo el brazo.
El único inconveniente era la bendita costumbre de la gente de regalar lo que le gusta, sin pensar en los gustos del interfecto en cuestión: si bien recibí al Quixote, Hermann Hesse, Saint Exupéry, Milan Kundera, Teresa de la Parra, Rómulo Gallegos, Martín Cruz Smith, Dostoyeski, Kenzaburo Oé, Shakespeare, la dupla Lapierre & Collins… podía venir cualquier cosa. Y era precisamente la expectativa por las diferentes opciones, las que creaban ese mariposeo en el estómago (a Dios gracias, mis tíos eran omnilectores).
Así como nadie se baña dos veces en el mismo río, nadie lee el mismo libro, ni siquiera la segunda vez. Recuerdo la primera vez que abrí el Quixote… Qué soñador! Yo quise advertirle del mundo, pero él no se dejó… Qué iluso. Panchito Mandefuá me hizo llorar con hipido de sentimiento. Con Doña Bárbara sentí orgullo por mi tierra y su gente, y aunque ella me produjo lástima desde el principio, imaginé que El Socio era su inconsciente, me dejé de rollos… y listo el pollo! A las niñitas de Mamá Blanca siempre me provocó tirarles de los moñitos… No podré olvidar el monólogo de Shylock en El Mercader de Venecia, que años después vería entonar a Al Pacino con maestría. ¿Cómo no detestar a Roberto de Artrois a través de la pluma de Maurice Druon?
Ya nadie se acuerda de los calquitos históricos: aquellos libros con pequeñas etiquetas para colocar en campos de batalla vacíos. Sufrí con Bodas de Sangre y La Casa de Bernarda Alba (en el liceo mi hija le haría los honores a Angustias en las tablas). Súper pana de El Principito y con unas ganas de ahorcar a La Rosa por perfecta e imperfecta, me explico, no? Me encantaba El Zorro y después de releer, descubrí que tengo un amigo que se parece al Geógrafo: vive en el mundo del conocimiento, pero se niega a experimentar por sí mismo cualquier cosa fuera de eso (shhh, no le digan…). Entré a 1984, pasé por Rebelión en la Granja y salí de Los Miserables, con una rebeldía que no se me ha de quitar en la vida. Al chamo del Guardián entre el Centeno me provocaba darle un sólo lepe por el cogote: camiiina, mijito! 
Amo a Mafalda. Y ahí no hago concesiones de ningún tipo. 
Reí y me enternecí de la mano de Aquiles Nazoa. ¿Quién sabe lo que hubiera escrito de haberse montando en el Metro?
Consentidos? muchos, pero: cuál es mi libro favorito? el próximo!

sábado, 14 de mayo de 2011

Érase una vez un transeúnte sonreído

Si en algo contribuyó Aquiles Nazoa cuando volvió a los cielos fue en llevar consigo su extraordinaria sensibilidad, su gran calidad humana, su chispa tan caraqueña y su calidad de visionario. Este genial venezolano, nacido un 17 de mayo en un humilde hogar de la parroquia San Juan es uno de mis escritores favoritos de todos los tiempos. Uno de sus libros, Humor y Amor, es algo que debería formar parte de la canasta básica de este país. Debería ser Patrimonio Cultural de la UNESCO. Es decir, toda pareja nueva con casa a estrenar (crasa errática esperanza de tanto compatriota), debería comprar cama, nevera, vajilla, cubiertos, olla, sartén, paila, cocina, equipo de sonido y este libro, para empezar no más el primer día. Cada quien en su casa y Dios en la de todos... Pero con Aquiles al lado.
Aquí me permito colar dos de sus textos: uno que me habría encantado que pasara tal cual y que nos hubiésemos quedado con el falsificador de pescados y el otro que he presenciado en una que otra tienda, sala de espera médica o aeropuerto...


La pasión según San Cocho
O ser Santo no es ser mocho



Al levantarse el telón
Se ve en escena una cena
Donde cena una docena
De tercios en camisón.

Ante la mesa de cedro
Cuya forma es de redoma
Se pone de pie San Pedro
Y alza una copa de goma.


San Pedro:
Y ahora, con guarapita
Voy a tener el honor
De pegarme esta copita
Por el Reino del Señor.

Jesús:
Te doy las gracias, Perucho,
Mas no te entusiasmes mucho.
Mi reino no es de este mundo
Donde hay tanto vagabundo.
Sin darme tiempo a que reine 
Aquí ni en lugar alguno,
Entre vosotros hay uno
Que me está poniendo un peine.

Rojo San Juan de furor
Y con el gaznate seco
Dice con sordo rencor:

-Ese que habla el Señor
tiene que ser un adeco.

Jesús:
Y bien, aunque la velada
Está tan encantadora,
Me parece que ya es hora
De tocar la retirada.
La cena estuvo exquisita
Y la charla muy amena.
Yo voy a bajar la cena
Y a echar una rezadita.

Bendiciendo a los demás
Sale Cristo en su burrito
Y al coger su chachachás
Se le va Judas atrás
Haciéndose el motolito.


San Juan:
Hoy Judas se ha comportado
Como nunca antes lo hizo:
Para mí que ese carrizo
Tiene su trompo enrollado.

Tras la escena que hemos visto
Se pasa a un sitio remoto
Donde Judas ya está listo
Para negociar a Cristo
Como si fuera un coroto.


En acción cinco soplones
Y Judas, un poco esquivo,
Que ya ha firmado el recibo
Y está contando marrones.


Judas:
Ya sabéis lo convenido:
Yo al verlo le doy un beso
Y vosotros lo hacéis preso
Cuando escuchéis el chasquido.

Iscariote se retira
Y la escena pasa ahora
A un lugar donde se mira
A un gentío que le tira
Peñones a una señora.

Y Jesús entra en escena
Cuando ya falta muy poco
Para que a la Magdalena
Le desportillen el coco.


Jesús:
¿Qué te asusta? ¿Qué te arredra?
¿Quién te persigue cual rata?
¿Quién te ha tirado esta piedra
que si te alcanza te mata?

Magdalena:
Porque visto este sudario
Color de gallina clueca,
Mi vecindario me impreca
Diciéndome: ¡Adeca, adeca!
¡La adeca del vecindario!

Jesús:
¿Y por eso se te acosa
como a un animal inmundo?
Pues que raro, niña hermosa,
Porque, bien vista la cosa,
Adeco aquí es todo el mundo.
Del interior o del centro,
Ricachos o güelefritos,
Aquí hasta los muchachitos
Llevan su adeco por dentro.

Y alzando hacia el pueblo el brazo
Le lanza el siguiente leco:

-¡Que el que no se sienta adeco
suelte el primer ladrillazo!

Todo el mundo se serena;
De armar la marimorena
Ninguno tiene valor,
Y Cristo a la Magdalena
Le susurra en la melena:

-¿No te lo dije, mi amor?

Haciéndose el distraído
Sale Judas Iscariote
Y según lo convenido,
A Cristo que está abstraído
Le da un beso en el bigote.
Cristo observa con sorpresa
Semejante atrocidad,
Porque Judas cuando besa
Es que besa de verdad.
Consumada esta acción vil,
La escena pasa, en dos platos,
A una especie de redil
Donde están Poncio Pilatos
(un solemne pelagatos)
y Caifás, que es un reptil.


Pilatos:
¿Cómo estamos hoy de presos?

Caifás:
Ni muy flojos ni muy gruesos:
Fuera de los mil en la Planta
Y seis mil en la Modelo
Y el número que ya espanta
De los enviados del cielo,
Tenemos dos nada más:
Jesucristo y Barrabás.

Caifás hacia fuera grita
Con su voz más detonante:

-¡Que traigan a Carne Frita
y al tercio de la barbita
que se hace el interesante!

Salen los dos prisioneros:
Barrabás, en casi cueros
Muestra su cuerpo retaco,
Y Jesús al que le choca
Que en vez del Credo en la boca
Cargue un enorme tabaco.


Pilatos:
¿Cuál de ellos es Barrabás?

Caifás:
El mediano, el gordinflón,
El que tiene el pantalón
Abrochado para atrás.

Pilatos:

¿Qué dices? ¿Aquél gordito
que está junto a la mampara?
¿Aquél que tiene la cara
como de loro chiquito?

Caifas:
Tiene a monte a sus vecinos
Robándoles el ganado:
Solamente el mes pasado
Cargó con treinta cochinos.
Y el otro es como un chiflado,
Es una especie de cura
De quien la gente asegura
Que multiplica el pescado.

Pilatos:
¿Y por qué lo han arrestado?

Caifás:

Porque anoche ¡voto al cuerno!
Fue por la calle encontrado
Falsificando el pescado
Y hablando mal del gobierno.

Pilatos:
Los dos debieran panquear,
Pero no se va a poder...
Tendremos que resolver
Por votación popular.

Caifás:
Excelente solución;
Haremos un plebiscito
Para que gane el gordito
Y el otro vaya al cajón.


(al pueblo)
¡Como hay una sola cruz
y un candidato de más,
diga el pueblo ante Caifás
si se embroma a Barrabás
o si se raspa a Jesús!

-¡Qué se salve el nazareno
-grita el coro de vecinos-
él podrá no ser muy bueno,
pero no roba cochinos!

Barrabas (llorando):
¡Salvadme, nobles vecinos,
que si salváis mi cabeza
yo en cambio os doy la promesa
de devolver los cochinos!

Todos levantan las manos
Cual parada de autobús:

-¡Si él devuelve los marranos
completos, sanos y salvos
entonces, muera Jesús!

Jesús:
-¡Qué ejemplo tan oportuno
de lo que yo siempre noto:
para lo que sirve el voto,
pa' que lo embromen a uno!

Mas Cristo, que por lo visto
No es el de años anteriores,
Al mirar a sus captores
Tiene el mecate listo,
Pegando un salto imprevisto
Los increpa ya molesto:

-¡Vayan buscando otro Cristo,
porque yo no sigo en esto!
Y a los que me quieren tanto
Por mi carácter sumiso,
Que se busquen otro santo.
¡Yo no soy manso un carrizo!

Oyendo palabras tales
Judas de pena se ahoga
Y entonces coge los reales
Para comprarse una soga.
Mas tiene tan mala suerte
Que al colgarse de una rama,
En vez de encontrar la muerte
Encuentra un golpe tan fuerte
Que pasa un año en la cama.


Autor:
Y aquí termina la obra
En donde como hemos visto,
Se demuestra que hasta Cristo
Vino este año por la goma... 



Las Muñoz Marín salen de compras



En Sears una señora andaba como una hormiga loca sin resolverse por nada, cuando se topó con otra señora que también andaba como una hormiga loca.
-Guás, niña, óuh, tú por aquí? Yo te hacía en la vieja.
-¿Cuál vieja?
-La Vieja Uropas.
-Pues no. A última hora resolvimos dejar el viaje para el año retropróximo venidero. ¿Y tus, qué haces por aquís?
-Ay niña, loca buscando un fulano papel tualé de Navidad que no se consigue. ¡No sé cómo van a hacer pupú esos niños este año!... ¿Y esos discos que llevas ahí, qué son?
-Música plástica. Tú sabes que a Freddicito le ha dado por la música plástica desde que vio el Valle Ruso en Nueva York. Aquí le llevo la Sífilis de Chaplín, La Hipotética de Charcosqui, y una sinfonía de Schubert que me dieron más barata porque le falta un disco.
-¿Y eso fue todo lo que compraste? ¿Por qué no compraste la Novela de Beethoven el Divino Sórdido?
-Ya la tenemos. Freddicito la compró en Nueva York tocada por la orquesta de Arturo Brinquinini. También tenemos El Mascanueces, El Lago de los Chismes, El Manubrio Azul y una ópera que se llama Tristán y la Sorda de la Warner Bros.
-Niña, pero entonces ustedes tienen una discoteca completa.
-Y eso que tú no has visto la billoteca. ¡Tenemos una billoteca!... Todas las noches me pongo mis anteojos jazzband, abro una caja de manzanas y me acuesto a leer Don Cipote de la Mancha en inglés. ¡A mí me encanta Don Pipote!
-Tendrán muy buenos libros, ¿verdad?
-Naturalmente. Todos están forrados en cuero. Vamos hasta ahí, que estoy buscando unas velitas de vidrio de esos que tienen agua hervida por dentro y echan bombita.
-¿De esas que parecen unas ampolletas rosadas?
-Yes… ¿Verdad que son un sueño? Figúrate que Freddicito trajo dos cajas de Nueva York, ¿y tú crees que queda una para remedio?... Todas las hemos ido regalando entre nuestros amigos más ínfimos. Y a mí me dislocan esas condenadas velitas. Para ponérselas a las tortas de cumpleaños están soñadas. Uno las sopla y no se apagan como las otras.
-Ahí las tienes…
-Ah sí… (Llamando). Esteeem… ¡Mire, señorita! (Ahí viene. Pregúntale tú a cómo son).
-¿Very moch bolívar biútiful general eléctric merry critsmas?
-¿Cómo es el golpe?
-Ay, chica, como que no entiende. Esa mujer es nativa. Mire, señorita, ella le está preguntando que a cómo son esas velitas. (Qué horror, qué servicio tan pésimo; no sé como a estos americanos tan prácticos que son se les ocurre poner nativas a atenderle a uno. En Estados Unidos todas las dependientas de tienda saben hablar inglés).
-¡Ay, mira quién viene allá!
-Ay, qué sorpresa. Cuchi Mogollón. Me privo. (Llamando). ¡Come jía, Cuchi!
-Jalóu!... ¿Pero qué hacen ustedes aquí? Yo las hacía en la Exposición de Huérfanos. ¿Ustedes no y que eran del Comité Organizador, pues?
-Yo sí, pero tuve que renunciar porque no me ha quedado tiempo para nada. Primero, despidiendo a William Guillermo que se fue para Mayami Flórida; después, recogiendo levitas viejas para los niños pobres: Total, no he tenido tiempo para nosing at oll.
-Yo también renuncié al Comité. No me he sentido muy bien después de aquella botella de ponche crema que nos tomamos el otro día en el desayuno. Bueno, Cucky, ¿y cómo está tu marido?
-Guá, niña, en Estados Unidos. Tú sabes que a él lo mandaron en una Micción. Es que los dos gobiernos van a celebrar conjuntamente este año el fifticentenario del Natalicio de la muerte del Libertador, y él va a pronunciar la oración lúgubre.
-¡Ay, prívense! ¡Miren aquella americana que viene allá!
-¡De veras, niña! ¡Qué musiúa tan elegante! ¿Verdad que se parece a Majarete Truman?
-Bueno, yo las dejo. Voy a ver si me cambian un tráveler para comprar aquel juego de rinocerontes de yeso parados en dos patas. ¿Verdad que están soñados?
-Son fantásticos. Bueno, yo también me voy. Freddicito debe estar esperándome para ir a la piscina a practicar un poco de nutrición. Mañana damos un almuerzo criollo en casa. No dejes de ir por allá para que te tomes aunque sea una copita de mondongo. Babay…
-Gubay…
-So long…
-Ariós!...
-Iúuju!...
-Iuju…
-Jasta luegou...!

martes, 26 de abril de 2011

Pst, pst, pst...

La náusea

Muchas veces la resistencia a reaccionar, es interpretada como cobardía. Especialmente cuando no se toman en cuenta las provocaciones de personas mal intencionadas, groseras y cobardes, ellas sí, cuyo modus operandi consiste en atacar constante y patotéricamente a la víctima de su "atención". 

Hay que tener la habilidad gimnástica de Yevguenia Kanáyeva para esquivar los intentos desestabilizadores de estas personas que se juran el no va más en esta vida, las anteriores y las próximas y encaramados en su Monte Olimpo de perfección, han de venir a juzgar a vivos y muertos, cuales o-dioses.

Señores, entiéndanlo: no son imprescindibles. Sólo son molestos. Y me atrevería a decir que van un poco vacíos, ya que emiten tal eco interno...

Señores, vivan. Sean felices, no les estorbe la felicidad de otros… o su indiferencia.

Post-it asoleado

Del DRAE para Ud., Compañero: Persona que se acompaña con otra para algún fin, casi siempre mutuo./ Cada uno de los individuos de que se compone un cuerpo o una comunidad, como un cabildo, un colegio, etc./ En varios juegos, cada uno de los jugadores que se unen y ayudan contra los otros./ Persona que tiene o corre una misma suerte o fortuna con otra.

Lo que No es un compañero: aquel que utiliza a la gente para sus propios fines o aquel que se acerca por el mero interés o conveniencia propia./ El que tiene dos caras, una más falsa que la otra./ El que no merece ni el respeto ni la consideración que se le brinda, ni siquiera la empatía con que se le recibe.

Se entendió, no? Lástima. Ud. nunca entenderá nada...

domingo, 10 de abril de 2011

Migración vacacional

Los que vivimos en Caracas solemos tener familia que vive en el interior del país: Maracay, Valencia, Puerto Ordaz, Barquisimeto, Maracaibo, Maturín, Valera, Apure y un largo etcétera de ciudades y pueblos, contentivos a su vez de gente buena y querendona, casotas con patio y matas de todo lo que se les ocurra, ríos cerquita, gallinas y gallos que te despiertan de oído, comida deliciosa, atardeceres colorados, miles de cuentos de cuando éramos niños (vergonzosos y comiquísimos) y que son, a la vez, generadores y dueños inamovibles de nuestras añoranzas infantiles… y hasta de las seniles.
Recuerdo la vez que nos fuimos a pasar unos días una escuela indígena en el kilómetro 88, allá en Bolívar. Una pandilla de muchachos con monte de sobra para correr, jugar e inventar a más no poder. Para encauzar nuestras energías nos pusieron a recoger una pequeña huerta, donde unos ñames ya maduros esperaban ser desenterrados para formar parte de algún sancocho. Como la cosa tenía que ser divertida, comenzamos una guerra de terrones. Jalando cualquier ramita salía un terrón gordo, que al ir volando se deshacía por lo general en el aire y sólo llegaba al contrincante una pequeña parte, enlodándole hasta el alma…
Más no siempre. En una de esas, uno de los muchachos tiró de una enclenque ramita, esperando ver el terrón desgranarse en el aire… pero terminó estampándole un ñame, de aproximadamente un kilo, a otro por la frente. El impactado exclamó: “estoy herido” y cayó con los ojos en blanco. Del susto, sólo quedó la burla para toda la vida.
O la vez que en Apure, les dio por meter una vaca en el patio interior de la casa… a la que después no hubo manera de sacar. No sólo no quiso salir, sino que cuando la empujaron para “convencerla”, comenzó a mujir en estéreo, despertando a todo el mundo, empezando por el tío jodiísimo, dueño de todo aquel verdor.
En El Pao había un amigo de papá que tenía unos cochinos grandísimos, a los que llamábamos “los gringos”, porque eran rosadotes y tenían cara pues, de… gringos. Era muy interesante asomarse en el corral donde los tenían, pues los bañaban con una manguera con mucha presión y ellos felices, porque el calor en esa zona es candela, se dejaban plácidos… Hasta que uno de los muchachos se hizo con la manguera y nos bañó a todos los demás, haciendo volar a más de uno a 2 metros de distancia y cayendo de plano al suelo.
Nunca tuvieron consecuencias graves las travesuras, más allá de un susto del que te acordabas entre risas y codazos… Como cuando nadando a ras de agua en Mochima y te ponían el dedo en el tubo del snorkel, dejándote sin aire. O la vez que inventamos echarnos a rodar por los Médanos de Coro… y escupimos arena por un mes.
Lo más lejos que llegábamos era a recoger tal cantidad de flores, que la casa se llenaba de abejitas y las ofrendas iban a tener a punta de trapasos al porche, con todo y recolector de turno.
No vaya usted a creer que sólo los capitalinos somos fanáticos de huir para allá. A muchos de ellos les encanta decir: “me voy donde mi tía Martha (la que vive en Caracas, sabes?) a pasar las vacaciones y a pasear por la capital…”. Seguro les parece chic lo que a nosotros nos resulta rutinario… y a veces, insoportable. 
Y ahí es donde uno aprovecha y devuelve todas las atenciones de las que ha sido objeto cuando le ha tocado visitar, lo cual es la mar de agradable.

martes, 15 de febrero de 2011

Hemodinámia Latinoamericana

Mucha agua ha pasado bajo los puentes de nuestro continente, desde la publicación del libro “Las venas abiertas de América Latina”.
Somos una tierra de crueles contradicciones: inmensamente ricos y dolorosamente pobres, sumisos y rebeldes, aguerridos y cobardes; guardamos el silencio cómplice tras el canto a todo pulmón, con el pecho abierto y un pasamontañas en el bolsillo; somos una virgen de piel oscura que va descalza, ultrajada y sonreída, con un nudo en la garganta y un niño tomado de la mano.
39 años después de haber visto la luz este libro, las denuncias de explotación desmedida de recursos naturales y humanos, acuerdos en condiciones desfavorables, intervencionismo descarado, reclamos seudo imperiales y extemporáneos de territorio, sin dejar de lado gobiernos corruptos y boicots a nosotros mismos, nos mantienen todavía, como describía Colón en su diario: “tomando las espadas de los conquistadores por el filo, con inocencia e ignorancia”.
Hagamos pues, un vuelo rasante sobre el pasado inmediato, el presente y las esperanzas para el futuro de nuestro pedazo de la Pacha Mama, a fin de saber si los temas tocados por el señor Galeano siguen vigentes.   
Nuestra historia reciente es un catálogo de la convulsión que hemos vivido: gobiernos populistas y paternalistas, encarnados en figuras como Lázaro Cárdenas, Juan Domingo Perón o Rómulo Betancourt; el triunfo de la revolución cubana, el movimiento guerrillero, las dictaduras militares (graduadas Summa Cum Laude en terror, desapariciones y tortura en la Escuela de las Américas), represiones brutales como la masacre de Tlatelolco en México o el fortalecimiento de la mafia de la droga, que adquirió un poder paralelo al del estado.
 Siempre tenemos mártires para todos los sustos: Orlando Letelier, Oscar Arnulfo Romero, Chico Méndes… El asesinato del periodista Pedro Joaquín Chamorro, ordenado por el gobierno de Somoza por denunciar el desvío de fondos de ayuda, fue el detonante de una insurrección que sólo se detuvo con el triunfo de la revolución sandinista.
Los gobiernos neoliberales de Salinas de Gortari (Méx), Sánchez de Lozada (Bol), Fujimori (Per), Carlos A. Pérez (Vzla), Collor de Mello (Bra), entre otros, obedeciendo medidas dictadas desde el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y el Banco Mundial en los años 90, causaron profundas crisis económicas que produjeron revueltas populares como el Caracazo, la guerra del gas o el grito de indignación de muchos argentinos, que luego corearía casi todo el continente: ¡que se vayan todos!
Se nos quedan muchos hechos y áreas por fuera, algunos más importantes que otros, pero la muestra es vergonzosamente representativa. En este momento, la ecología está de moda: ahora son verdes hasta los asesinos del planeta.
En conclusión, ésta es la cuestión...
Lamentablemente lo narrado en este libro no sólo tiene vigencia sino que, dada nuestra corta memoria, tiene utilidad. La utilidad una cicatriz que nos recuerda al verla, que el pasado ha sido recurrente. En palabras del mismo Galeano: “Ojalá fuera un libro derrotado por la historia. La realidad que le dio origen sigue siendo bastante parecida a la actualidad.”
¿Estamos como estamos porque no somos competitivos, rentables, eficientes? ¿Es la pobreza el castigo que la ineficiencia merece? ¿O es el resultado de la injusticia? ¿Son estos conceptos un caballo de Troya del capitalismo? ¿O es la excusa del comunismo? ¿Le seguimos dando vuelta a tanta incertidumbre o nos sacamos la venda? 
Sí, es urgente un examen de conciencia.
Ignacio Ellacuria sostuvo que la liberación de nuestros pueblos implica “el fortalecimiento de identidades colectivas con un rescate profundo de la memoria histórica y el fortalecimiento del control de los pueblos sobre sus propios destinos”. ¿Misión imposible? No lo creemos.
Unirse, por ejemplo, ha resultado una tarea difícil, complicada. Pese a que es obvio, hemos tenido que convencernos a nosotros mismos de que en la unión está la fuerza. Como en todo proceso social, el paso es lento y tomara su tiempo aprender a caminar juntos y fuertes.
Hoy, sin embargo, estamos más cerca de consolidar el sublime ideal de Miranda, San Martín, Bolívar y tantas otras voces, públicas y anónimas, pasadas y presentes: estrechar los lazos que nos unen para formar eso que tantos desean y otros temen: la gran patria latinoamericana.
Hay tantos intereses en juego... y nosotros en medio.

Este ensayo lo escribí como tarea para la Universidad, habiendo leído el libro y basándome en una pregunta: ¿Siguen vigentes las denuncias hechas en Las venas abiertas de América Latina? 
Nada tengo que decir del autor que no se haya dicho ya. Mis humildes halagos se quedarían  descalzos ante su pluma. Le admiro. 

De su genialidad, rescato una definición de su Diccionario del Nuevo Orden Mundial: 
Mundo, mapa del: un mar de dos orillas. Al Norte, pocos con mucho. Al Sur, muchos con poco. El este que ha logrado dejar de ser Este, quiere ser Norte, pero a la entrada del Paraíso un cartel dice: Completo.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Savoir faire... ou contraire.

Acto I:

Cuando mi cuñada y hermano se embarazaron hace casi 2 años, nos hicieron muy felices. Sobre todo a mí, a quien tuvieron el tupé de nombrar madrina. De inmediato comenzó el furor por idear/bordar/tejer/hacer/comprar las cosas de bebé más cuchis. Recuerdo que en General Import encontramos una andadera genial: con centro de actividades (conjunto de perolitos de colores y sonidos para volver locos a los padres/cuidadores). Mamá y yo hicimos nuestra respectiva mega cola para pagar, con nuestra mega caja, contentiva del mega armatoste verde manzana, un osito blanco de peluche y una linda muñeca de trapo bajo el brazo de cada una.
Con nuestra proverbial paciencia, herencia de nuestra rama familiar tibetana y tras casi 25 minutos de avanzar MUY lentamente, llegamos a dos clientes de la caja (cuya formación en L dificultaba que los clientes supieran cuando las cajas a la vuelta de la esquina estaban desocupadas), cuando escuché un "el que sigue" gritadito y acompañado de dos sonoros y malcriados golpes al mostrador. 
En un tiempo incalculablemente breve y a velocidad macht 5, dejé a mi mamá sin osito bajo el brazo, sola y viendo la estela de polvo dejado por mí al volar a donde había sido llamada. Con dos sonoros golpes al mostrador le dí, en el mismo tono insolente, las buenas tardes al cajero, quien me miró de hito en hito, desarmado ante mi respuesta. De inmediato tendría al gerente detrás, preguntándole al cajero qué sucedía. Giré para mirar a un pigmeo a quien pude, yo que soy bajita, mirar de tú a tú a los ojos y echarle el cuento de mi indignada desventura clienteril. 
El gerente se deshizo en excusas... y descuentos.  

Acto II
Durante mi período azul musical, en el cual canté en español antiguo, latin, alemán e inglés, música  muy bella (empezando por las hermosísimas piezas de Don Juan de la Encina), ensayábamos cual total tortura una misa de Federico Ruíz, ante quien cantaríamos en breve. Con nuestra jefe de cuerda quedamos en encontrarnos en el Arturo´s de Sabana Grande. 
Fiel a mi mala costumbre de llegar tarde y por no haber visto la puta partitura desde que me la entregaron, entré al restaurant resaltador en mano, dispuesta a asegurar, al precio de un café, una mesa de trabajo por el poco tiempo que le tomaría llegar al resto de la armónica parvada.
Como eran las dos de la tarde de un día laboral y mitad de quincena, no había mucha gente. Sin embargo y a fin de no perder la costumbre, había 3 personas en fila ante la caja. Compré mi ticket y seguí. 
Al llegar a la barra, parecía uno de esos corredores de la bolsa de valores que uno ve en la tele: con el papelito blanco en la mano, el brazo estirado, mi educación clase media a cuestas y un rótulo de pendeja honoris causa en la frente, intenté llamar la atención de algún dependiente, sin que nadie me atendiera: "Hey, disculpa" "Psst, jóven" "Oiga señor.." y nada.
Defraudada, bajé el brazo suspirando. Qué vaina cuando el cliente es transparente, pensé. Yo siempre pensando pendejadas como diría mi madre, pensé. Qué pantalones tan feos lleva esa pana, pensé. Qué distraída soy, pensé.
De repente, con una aureola de guevón importante, con sus camisitas-blancas-mangas-cortas-con-corbata (epítome del mal gusto, legado de nuestros visitantes mormones), apareció el gerente, a quien pregunté la hora. Las 2 y diez, respondió. Perfecto, llevo 10 minutos esperando por un café, respondí, tendiéndole la factura.
Mil disculpas más tarde, con un café hecho por el encorbatao-manga-corta y una torta de queso a cuenta de la casa... me hice la promesa solemne de no volver a uno de esos sitios, ni bajo amenaza de muerte.

sábado, 16 de octubre de 2010

No es: Si... O: Si?. No. Es: Si.

Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor
pierden la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o siendo engañado, no pagas con mentiras,
o siendo odiado, no das lugar al odio,
y aún no pareces demasiado bueno, ni demasiado sabio.
Si puedes soñar - y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar - y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes soportar el oír la verdad que has dicho
retorcida por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas en que tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.
Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas en un cara o cruz,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado,
y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren;
tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo. 
 
Rudyard Kipling

P.D. ¿Ha quedado claro o les pido un GPS?

martes, 31 de agosto de 2010

El hilo de Ariadna


Mi nombre es de origen griego y significa la que está llena de vida. En mi caso, lo llevo en honor a la hermana menor de papá, quien murió muy joven justo el día de su boda, por una arepa envenenada enviada por la celosa y pertubada ex de su futuro esposo. Insólito? Si. Pavoso? No lo creo. Sólo que así fue: la vida superando a la ficción, al alcance del brazo.
Para mí, la vida es el invaluable bien supremo, el regalo mayor, la oportunidad inédita, llena de posibilidades... 
Una persona que conocí hace muchos años ya y que ganó mi aprecio por su calidad humana, Germán Parada, un excelente profesional de la comunicación, escribió hace un ratico lo siguiente: "Vivir está por arriba de cualquier cosa, jamás jugaría con eso, mucho menos si tengo posibilidades de morir. 1 millón de riesgos contra mi única inversión, no es negocio".
A raíz de la muerte anoche del agricultor Franklín Brito, producto de las complicaciones de una prolongada huelga de hambre, iniciada para que se rectificara una medida tomada por el gobierno en contra de sus tierras, estas líneas de Germán llaman a reflexionar: si bien su deseo era presionar para la rectificación de tal medida, al ejercerla con determinación hasta sus últimas consecuencias, con la repercusión que tendrá, siendo jalonado por unos y otros, siendo utilizado o atacado a conveniencia, uno se pone a pensar: ¿había que llegar a esto? ¿Era realmente necesario que se sometiera no sólo él, sino toda su familia, al escarnio público por un desacuerdo legal con el gobierno? ¿Es la agonía una trinchera de batalla lógica? ¿Es la vida una herramienta de presión válida, una mercancía de intercambio? ¿Cuál es la razón primigenia del problema? Legalmente hablando, ¿quién tenía la razón? ¿Fue una guerra de pulsadas que el gobierno no quiso perder a rajatabla y cuyo costo no sólo es una vida humana, sino toda la manipulación de la que fue objeto esta causa desde el principio? ¿Es un paladín de la dignidad en la lucha por la propiedad privada? ¿No saben que el proceso socialista que vivimos es un paso previo al comunismo, donde los medios de producción pertenecen al estado, quien los distribuye a la gente "según su necesidad y capacidades"? ¿Está la sociedad venezolana lista para vivir de esa manera? ¿Hemos logrado, con nuestros pros y contras idiosincráticos, nuestro temperamento particular, desarrollar, internalizar siquiera, la idea?
La BBC tiene una versión de los hechos que señalan un posible origen de todo esto y que, de demostrarse su veracidad, es cuando menos, tan o más insólito que la historia de la tía Zoila; vean el siguiente link: http://www.bbc.co.uk/mundo/america_latina/2010/08/100830_0233_venezuela_brito_muere_ao.shtml
Cuando estudiábamos las 7 principales teorías de la sociedad en la universidad, siempre me pareció que a todas les faltaba algo, que casi todas esas teorías tenían algo positivo que aportar, que no estaban completas, que unas habían sido estructuradas en tiempos muy convulsos y por ende, eran radicales, pero que aplicándolas en el contexto actual, tampoco darían los resultados prometidos, porque el mundo había cambiado y pese a que la desigualdad social era grande y desoladora, el método de explotación era distinto y por ende, las armas para combatirlo debían ser diferentes también. Bromeábamos con que habría que meterlas todas en una licuadora y colándolas, quizás era posible sacar algo de mejor aplicación práctica.
Así como creo en Dios, pero no en sus páginas web (las diferentes iglesias) por parecerme un locus de control para sus propios y no muy claros fines, así puedo creer en una sociedad perfectible, pero siempre dudo de sus partidos políticos, por las mismas razones que hay que cambiar un pañal a un bebé con frecuencia.
Los políticos están en campaña electoral. Ante nosotros se abre un abanico de selección representativa. Participa. Pero no te dejes llevar a ciegas. Haz que sea un voto consciente. Vota por la capacidad de quien te representará. Haz que el tiempo invertido en la cola cuente, porque después ellos serán los que hagan propuestas y las discutan... los que digan sí o no en tu nombre. Con tu permiso... o sin el.

martes, 3 de agosto de 2010

A quien corresponda

Un servidor,
Joan Manuel Serrat,
casado, mayor de edad,
vecino de Camprodón, Girona,
hijo de Ángeles y de Josep,
de profesión cantautor,
natural de Barcelona,
según obra en el Registro Civil,
hoy, lunes 20 de Abril de 1981,
con las fuerzas de que dispone,
atentamente

EXPONE (dos puntos)

Que las manzanas no huelen,
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta
después de habernos servido bien.

Que el mar está agonizando,
que no hay quien confíe en su hermano,
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.

Que el mundo es de peaje y experimental,
que todo es desechable y provisional.

Que no nos salen las cuentas,
que las reformas nunca se acaban,
que llegamos siempre tarde,
donde nunca pasa nada.

Por eso
y muchas deficiencias más
que en un anexo se especifican,
sin que sirva de precedente,
respetuosamente

SUPLICA

Se sirva tomar medidas
y llamar al orden a esos chapuceros
que lo dejan todo perdido
en nombre del personal.

Pero hágalo urgentemente
para que no sean necesarios
más héroes ni más milagros
pa' adecentar el local.

No hay otro tiempo que el que nos ha "tocao",
acláreles quién manda y quién es el "mandao".

Y si no estuviera en su mano
poner coto a tales desmanes,
mándeles copiar cien veces
que "Esas cosas no se hacen".

Gracia que espera merecer
del recto proceder
de quien no suele llamarse a engaño,
a quien Dios guarde muchos años.

AMÉN.